Se cortan unas
rebanadas de pan (si es el día anterior mejor), y unas lonchas de queso Brie que se ponen sobre el pan. Se colocan
ordenadamente en una bandeja resistente al horno, se introducen al horno
previamente calentado durante unos minutos. Están listas para comer cuando el
queso se ha derretido y ha quedado un poquito dorado. Se toman calientes.